Casa Rural La Alameda

La Gastronomía en Peñafiel

La gastronomía de Peñafiel es rica y variada.

Cabe destacar la calidad de sus productos con los que se elaboran sus platos, platos entre los que podemos destacar la estrella de la cocina, el lechazo asado, pero también encontramos otros productos como el pan y el queso de oveja como el queso Flor de Esgueva.

Y qué mejor que los excelentes vinos tintos con Denominación de Origen Ribera del Duero, para acompañar cualquiera de los platos de la zona.

El Lechazo

Sin lugar a dudas, la estrella en los fogones es el cordero lechal asado en horno de leña. El lechazo, como se le denomina en tierras de la cuenca del río Duero, es de raza churra y está certificado con la marca de calidad "INDICACIÓN GEOGRÁFICA PROTEGIDA".

En los numerosos restaurantes que pueblan la villa de Peñafiel, no resulta difícil disfrutar de este manjar en todas y cada una de sus variedades acompañado de una buena ensalada y regado con un buen vino de la D.O. Ribera del Duero.

El Queso “Flor de Esgueva”

El queso puro de oveja es otro de los productos que imprimen sabor a Peñafiel.

Ideal como aperitivo, hay quien lo considera también uno de los postres típicos de esta villa. Es acompañante de primer orden junto a los caldos de la Ribera del Duero, tiene un sabor inconfundible y resulta indispensable probarlo para completar una buena visita a Peñafiel.

El vino con D.O.

Dan fama a Peñafiel, especialmente, los vinos tintos. Son cuatro, los tintos que podemos encontrar en cualquiera de sus bodegas en función del tiempo de permanencia en barrica así como del tipo de la misma: tinto joven, tinto crianza, tinto reserva y tinto gran reserva.

El vino procedente de la cuna de la Ribera del Duero es en la actualidad uno de los caldos de mayor proyección internacional, pero este auge de la cultura y del turismo del vino en Peñafiel se ha forjado con el paso de los siglos. Los investigadores que trabajan en el yacimiento arqueológico de Pintia han sacado a la luz importantes evidencias relacionadas con el consumo de vino entre el pueblo vacceo, algunas de ellas fechadas en el siglo IV a.C.